Los estudios más recientes muestran que la imagen corporal negativa empieza frecuentemente alrededor de los 13 años, justo cuando comienzan a utilizar intensamente redes como Instagram o TikTok. Los adolescentes pasan entre 4 y 6 horas diarias en redes sociales, lo que multiplica las oportunidades de enfrentarse a contenidos visuales y comparativos y encuestas indican que aproximadamente 40–46 % de adolescentes reportan sentirse peor con su cuerpo después de ver contenido en redes.
¿Qué dispara esta presión social?
Comparación social constante
Según la teoría de la comparación social, los jóvenes tienden a compararse con perfiles idealizados en redes: influencers, celebridades y filtros perfectos
Filtros y edición de imágenes
El fenómeno conocido como Snapchat dysmorphia muestra cómo los filtros alteran la apariencia: piel impecable, facciones afinadas, cuerpos irreales. Esto aumenta la insatisfacción al compararse con esa versión retocada de sí mismos
Un estudio reveló que el uso frecuente de filtros está relacionado con síntomas de muscle dysmorphia (obsesión por no ser lo suficientemente musculoso), especialmente en varones.
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Niñas y adolescentes son más propensas a desear delgadez extrema y experimentar baja autoestima, impulsadas por imágenes sexualizadas y comparaciones delgadas
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Adolescentes varones suelen internalizar ideales musculares y estéticos, lo que puede llevar a dietas extremas, ejercicio compulsivo o incluso uso de esteroides
Consecuencias a la salud física y mental
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Mayor riesgo de trastornos alimenticios y dietas no saludables, incluso desde los 5 años, por exposición a contenido sobre dietas rápidas o influencers promocionando suplementos
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Ansiedad, depresión, baja autoestima e insatisfacción corporal aparecen como problemáticas globales en adolescentes conectados a redes
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Según un estudio, adolescentes que redujeron su uso de redes a la mitad en pocas semanas mejoraron significativamente su percepción de peso y apariencia
El movimiento Body Positivity busca revertir los estándares tradicionales promoviendo cuerpos diversos y reales. Está comprobado que la exposición a contenido positivo mejora la autopercepción
Programas educativos como Media Smart for Schools han reducido las preocupaciones sobre imagen corporal en estudiantes, al enseñarles a analizar críticamente lo que ven en línea
Estrategias para proteger y empoderar jóvenes
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Educación en alfabetización mediática: enseñar a identificar filtros, contenido editado o con fines publicitarios
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Fomentar un uso consciente y limitado de pantallas, especialmente en preadolescentes
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Comunicación abierta en familia, incluyendo apoyo emocional y refuerzo de una autoimagen más allá del físico
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Promoción de influencers y comunidades que celebren la diversidad corporal, tanto para niñas como para niños
Acerca de la postura corporal
El uso prolongado de móviles y tablets no solo afecta la salud mental y emocional, también tiene consecuencias físicas que muchas veces pasamos por alto. Pasar horas encorvado frente a una pantalla puede provocar lo que los especialistas llaman “text neck” o cuello de texto, una condición que genera dolor en cuello, hombros y espalda, cada vez más común en jóvenes.
Además, la mala postura al usar dispositivos puede alterar la alineación natural de la columna vertebral, comprometiendo el desarrollo físico en etapas clave del crecimiento. Estudios recientes alertan sobre un aumento en diagnósticos de escoliosis funcional y tensiones musculares en adolescentes que pasan más de 4 horas diarias con el teléfono en la mano.
También se ha detectado una correlación entre el uso excesivo de pantallas y los trastornos del sueño, ya que la luz azul que emiten los dispositivos inhibe la producción de melatonina, la hormona que regula el ciclo de sueño. Dormir mal afecta directamente el estado de ánimo, la memoria, la regulación emocional e incluso el apetito, perpetuando un ciclo negativo de imagen corporal y salud mental.
Es crucial educar desde edades tempranas sobre ergonomía digital. Algunos consejos simples incluyen: mantener la pantalla a la altura de los ojos, usar soportes o atriles, tomar pausas cada 20–30 minutos para estirarse, practicar ejercicios de cuello y espalda, y establecer zonas libres de móviles en casa, como el comedor o la hora antes de dormir.
Fomentar estas prácticas no solo previene dolores físicos o problemas posturales, también envía un mensaje poderoso: tu cuerpo importa, tu descanso importa, y tu bienestar no está en una pantalla, sino en cómo la usas. Cuando se entiende eso, se está mejor preparado para cuidar su salud física y emocional en un mundo hiperconectado.
“Una buena postura no solo alinea tu cuerpo, también fortalece tu mente y te prepara para enfrentar el mundo con confianza.”
Aquí tienes un video ideal en YouTube para trabajar la postura en niños y adolescentes, especialmente útil si pasan mucho tiempo usando dispositivos móviles:
Este ejercicio está diseñado para corregir la postura al usar teléfonos, tablets o estudiar encorvados. Ideal para prevenir el “tech neck” y fortalecer cuello, hombros y espalda desde edades tempranas
Según expertos, algunos movimientos básicos son fundamentales para mantener una postura sana. Aquí una explicación clara:
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Chin tucks: retraen y alinean el cuello para evitar que la cabeza se adelante. Estudios indican que corrigen la postura cervical y reducen tensión crónica
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Floor slides o wall slides: movilizan los hombros y ayudan a abrir el pecho, fortaleciendo la zona media de la espalda
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Planchas y bird-dog: fortalecen el core y los músculos posteriores (espalda baja, glúteos), esenciales para mantener una postura erguida
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Puente de glúteos (Glute Bridge): fortalece la pelvis y mejora el soporte lumbar, reduciendo carga y malestar
Cómo incorporar estos ejercicios en la rutina diaria
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Dedicar 5 a 10 minutos al día para hacer una de estas rutinas en familia o en el grupo de aprendizaje.
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Recordar hacer pausas cada 20–30 minutos cuando los niños estén usando el celular o tablet para estirarse o caminar un poco.
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Establecer zonas “libres de pantallas” (hora de dormir, comidas) para promover pausas naturales y descanso visual.









