¿Qué es el agua?
El agua es una sustancia natural esencial para la vida en la Tierra. Está formada por dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno, lo que le da su fórmula química H₂O. A simple vista parece simple y transparente, pero en realidad es una de las moléculas más importantes y fascinantes que existen, ya que sin ella no sería posible la existencia de los seres vivos.
Características principales del agua
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Es incolora, inodora e insípida
No tiene color, olor ni sabor en su estado puro, aunque puede adquirirlos si contiene minerales u otras sustancias. -
Se encuentra en tres estados físicos
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Sólido: hielo o nieve, cuando su temperatura baja de 0 °C.
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Líquido: agua corriente, ríos, mares, cuando está entre 0 °C y 100 °C.
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Gaseoso: vapor de agua, cuando se calienta a más de 100 °C o se evapora.
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Es un excelente disolvente
Esto significa que puede disolver muchas sustancias, lo que la convierte en un medio perfecto para transportar nutrientes en nuestro cuerpo y en la naturaleza. -
Tiene alta capacidad de regulación térmica
El agua absorbe y retiene calor, ayudando a regular la temperatura del planeta y de los seres vivos.
La hidratación es un pilar fundamental para la salud, especialmente en niños y jóvenes que están en constante crecimiento y actividad física. Aunque muchas veces se subestima, beber suficiente agua durante el día impacta directamente en el rendimiento escolar, la concentración, el estado de ánimo y la prevención de enfermedades.
Importancia del agua en la vida diaria
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En el cuerpo humano: Entre el 50% y 70% de nuestro peso es agua. Participa en la digestión, circulación, eliminación de desechos y regulación de la temperatura corporal.
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En la naturaleza: Mantiene ecosistemas como ríos, lagos, mares y humedales, que son el hogar de innumerables especies.
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En la sociedad: Se usa para beber, cocinar, cultivar alimentos, generar energía, limpiar y fabricar productos.
El agua y su papel químico en el cuerpo humano
Químicamente, el agua (H₂O) es mucho más que un líquido que calma la sed. En nuestro organismo funciona como un reactivo químico, medio de transporte y regulador en casi todos los procesos vitales.
1. Composición corporal y distribución del agua
En un adulto sano, entre el 50% y el 70% del peso corporal es agua.
En bebés, este porcentaje llega hasta el 75%, disminuyendo ligeramente con la edad.
El agua se distribuye en:
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Líquido intracelular (LIC): 2/3 del agua total, dentro de las células. Aquí participa en reacciones químicas que producen energía y reparan tejidos.
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Líquido extracelular (LEC): 1/3 del agua total, fuera de las células, incluyendo:
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Plasma sanguíneo (transporta nutrientes y hormonas).
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Líquido intersticial (rodea las células).
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Líquidos especiales como el cefalorraquídeo (protege el cerebro y médula).
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2. Funciones químicas del agua en el cuerpo
a) Disolvente universal
Gracias a su estructura polar, el agua disuelve sales, azúcares, aminoácidos y muchas otras moléculas. Esto permite que nutrientes, hormonas y desechos viajen fácilmente por la sangre y los tejidos.
b) Participa en reacciones metabólicas
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Hidrólisis: El agua rompe enlaces químicos, por ejemplo, en la digestión de carbohidratos, proteínas y grasas.
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Síntesis: También forma parte de la producción de moléculas complejas, liberando o absorbiendo agua según la reacción.
c) Regulación del pH
El agua diluye y amortigua los ácidos y bases en el cuerpo, manteniendo el pH sanguíneo estable (aprox. 7.35-7.45), lo que es vital para la vida.
d) Transporte de oxígeno y nutrientes
El plasma sanguíneo, compuesto en un 90% por agua, transporta oxígeno (junto con la hemoglobina), vitaminas hidrosolubles y minerales a las células.
e) Regulación térmica
Mediante la sudoración y la evaporación, el agua ayuda a mantener la temperatura corporal estable, incluso cuando el ambiente es muy caluroso.
¿Por qué es importante mantenerse hidratado?
El cuerpo humano está compuesto por aproximadamente un 60% de agua, y esta es esencial para casi todas las funciones corporales, tales como:
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Regular la temperatura corporal.
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Transportar nutrientes y oxígeno a las células.
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Facilitar la digestión y eliminación de desechos.
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Lubricar articulaciones y tejidos.
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Mantener la función cerebral y la concentración.
En niños y jóvenes, una hidratación adecuada es clave para acompañar su crecimiento, aprendizaje y actividad física.
Consecuencias de la deshidratación
El agua no trabaja sola: su equilibrio está ligado a electrolitos como sodio, potasio, cloro, calcio y magnesio.
Estos minerales, disueltos en el agua corporal, generan corrientes eléctricas que permiten:
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Contracciones musculares.
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Transmisión de impulsos nerviosos.
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Balance hídrico entre el interior y exterior de las células.
Un desequilibrio de agua y electrolitos (por exceso o déficit) puede causar deshidratación, calambres, arritmias o confusión mental.
Cuando el cuerpo pierde más agua de la que ingiere, pueden aparecer síntomas como:
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Fatiga y debilidad.
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Dolor de cabeza y mareos.
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Dificultad para concentrarse y bajo rendimiento escolar.
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Irritabilidad y cambios de humor.
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Problemas digestivos y estreñimiento.
En casos severos, la deshidratación puede requerir atención médica.
Cuando el cuerpo pierde un 1-2% de su agua total, ya se notan efectos como sed y disminución del rendimiento mental.
Si la pérdida llega al 5% o más, puede haber mareos, fatiga extrema y alteraciones químicas peligrosas.
Una pérdida del 10% puede poner en riesgo la vida, porque el equilibrio químico y la presión sanguínea se alteran gravemente.
Tips para fomentar una buena hidratación en la escuela y en casa
1. Llevar siempre una botella de agua reusable
Es una forma práctica y ecológica para que niños y jóvenes puedan beber agua durante todo el día sin excusas.
2. Ofrecer agua antes, durante y después de la actividad física
Evitar bebidas azucaradas o energéticas que pueden tener efectos contraproducentes.
3. Incentivar el consumo de frutas y verduras frescas
Alimentos como sandía, pepino, naranjas y fresas tienen alto contenido de agua y aportan nutrientes.
4. Evitar refrescos y jugos procesados
Estos contienen azúcares añadidos que pueden afectar la salud y promover el sobrepeso.
5. Crear rutinas que incluyan pausas para beber agua
Especialmente durante clases, actividades o juegos.
6. Enseñar a reconocer signos de sed y deshidratación
Para que ellos mismos puedan tomar acción a tiempo.
¿Cuánta agua deben beber niños y jóvenes?
Las necesidades varían según la edad, el peso, la actividad física y el clima, pero estas son recomendaciones aproximadas diarias:
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Niños (4-8 años): 1.2 litros (aprox. 5 vasos).
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Niños (9-13 años): 1.6 a 1.8 litros (6-7 vasos).
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Adolescentes (14-18 años): 1.8 a 2.6 litros (7-10 vasos).
Estas cantidades incluyen el agua de bebidas y alimentos, especialmente frutas y verduras con alto contenido hídrico.









